Nos enganchamos con éstos debates y distracciones fabricados. Vemos eventos y declaraciones irrelevantes como crucialmente importantes, en lugar de alejarnos y verlos por lo que son: distracciones irrelevantes.
Es fascinante observar, a medida que la mente se expande, cómo los asuntos y preocupaciones que ocupan nuestras mentes y nos dan un sentido de identidad propia malo, simplemente no importan. Sólo estamos condicionados para pensar que importan y así gastamos nuestras energías y retorcemos nuestras emociones preocupándonos por cosas que otros nos programan para creer que son importantes.
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